Robin Williams

Robin Williams (el abogado Henry)

 

Con su sonrisa del revés clavada en el rostro y su gesto humilde siempre pareció un hombre triste hasta cuando sonreía, y sin embargo Robin Williams ha dejado tras de sí el rastro de un corazón en el que cabía la humanidad entera. Para siempre quedan sus interpretaciones más gozosas e histriónicas, las más arriesgadas y las de hombre amable. Hoy hablamos de “El hombre más enfadado de Brooklyn”, la película que rodó cuatro meses antes de colgarse de un armario, y que será estrenada en España el próximo 23 de Marzo.

 
¿Qué harías si has tenido el peor día de tu vida, andas a trompicones con el mundo y el médico te comunica que te quedan exactamente noventa minutos para morir? Con esta potente -aunque tópica- idea de guión, Robin Williams, Mila Kunis, Melissa Leo y Peter Dinklage arman “El hombre más enfadado de Brooklyn”, película estrenada en Estados Unidos en 2014.

Sinopsis
Drama con toques de comedia. Henry Altmann (ROBIN WILLIAMS) es un abogado enfadado. Hoy no ha sido su mejor día pero la cosa va a ir a peor. En su visita al médico tras un accidente de coche exaspera a la doctora Sharon Gill (MILA KUNIS), quien tampoco ha tenido su día. Descubre que Henry tiene un aneurisma cerebral y, para quitárselo de encima, le comunica que le quedan 90 minutos de vida. Henry abandona la consulta airado dispuesto a enmendar los errores cometidos con las personas que quiere. La doctora se da cuenta de que ha largado a un enfermo de su consulta con una sentencia de muerte encima, y corre en pos de Henry para reconocerle su diagnóstico exagerado, pero no lo alcanza.

La película es una carrera sin fin de la doctora en pos de Henry, que va visitando a su mujer, a su hermano, a su hijo, a sus amigos, solo para comprobar que las cosas siguen como están y que su malhumor no consigue sino desquiciar aún más a todos; es tarde ya para una segunda oportunidad. En pos de él llega siempre la doctora para revelar la verdad sobre Henry, siempre un minuto tarde, y va informando del desaguisado a cada uno de los familiares y amigos, quienes cambian su actitud ante Henry y se dan cuenta de cuánto temen perderlo. Pero Henry va por delante con su mentira a cuestas, y acaba, cómo no, en el puente de Brooklyn dispuesto a quitarse la vida. El encuentro de Henry con la doctora aborda el conflicto emocional de la historia.

 

Robin Williams

Henry (Robin Williams) enfadadísimo

 

En realidad, el discurrir de la trama conduce al planteamiento de la película: ¿qué es lo que más importa en la vida? ¿Qué es lo más importante para ti?

No es la trama, sin embargo; son las pequeñas y múltiples escenas de conflicto y el devenir huraño del personaje de Williams lo que hace que en Henry nos reconozcamos todos. Sentados en silencio en la butaca atisbamos calladamente, solo para nosotros, las verdaderas consecuencias de las decisiones que tomamos.

Producción
La historia de un hombre que pierde el control que a todos nos gustaría perder porque no aguanta las situaciones absurdas de la vida, y que rompe con las convenciones sociales del decoro y de una educación temerosa mientras el hombre común se las traga, interesó de manera inmediata al productor principal Bob Cooper: “si supiéramos que íbamos a morir dentro de noventa minutos cualquiera reconocería que no está afrontado sus prioridades en la vida. La facilidad con la que el espectador sintoniza con el personaje y admite que muchas de sus virtudes y defectos le son propios resulta liberadora durante dos horas, perfecta para una película”.

Bob Cooper, antes de fundar la compañía con la que ha rodado la película, fue presidente de HBO Pictures, presidente de Tri-Star y presidente de producción de Dreamworks. Sabe lo que se hace. Una vez conocida la premisa de la historia, pasaron doce años antes de que Cooper se pusiera en marcha. Confió la escritura del guión a Dan Taplitz, con quien ya había trabajado. “Cuando yo tenía veinte años pasé por una situación similar; me dijeron que tenía cáncer y que no viviría más de seis meses. Obviamente sigo vivo, pero aquella experiencia no la olvidaré en la vida. Nunca conté mis sensaciones durante aquellos meses, pero esta idea de guión me pareció perfecta para crear las situaciones en las que hacer hablar a un personaje que atraviesa una situación parecida a la mía”, dice Taplitz.

Escribiendo dos páginas por día, pronto el guión estuvo terminado y comenzó a dar vueltas. Rápidamente atrajo la atención del director Phil Alden Robinson, que había estado nominado al Oscar, y de Robin Williams. “Es difícil encontrar una historia para adultos que tenga comedia y drama y que no demande efectos especiales hoy día, pero Taplitz había escrito un guión tan rico y con situaciones tan sorprendentes que me encantó hacerme cargo de la película; mi entusiasmo acabó consiguiendo el elenco de actores con el talento necesario”, dice el director.

 

Robin Williams bailando

Henry y su hijo

 

Personajes y actores
“Andaba despistado de un guión a otro cuando me topé con la historia. El entusiasmo de Phil fue suficiente para que me decidiera a hacer el personaje”, dice Williams, a quien le atrajo crear un personaje tan airado. “El tipo está ciertamente cabreado, tiene años de razones para estarlo y cuando sucede la historia se encuentra al límite. Todos me decían que yo soy un tipo dulce, un tipo bonachón, por eso hacerlo fue tan liberador para mí. Fue estupendo hurgar y encontrar al gilipollas resabiado que todos llevamos dentro. A menudo escondemos esa parte de nosotros como defensa para sobrevivir”.

Cada uno de los actores principales ha sido nominado o ha ganado un Óscar o un Globo de Oro. Ante tanto talento, al productor solo le quedó sentarse a esperar.

Mila Kunis había oído hablar del guión y llevaba tiempo interesada. “Interpreto a una doctora estresada y desengañada con su profesión cuya vida se entrelaza un día con la de Henry y este se convierte en el peor día de su vida. Mi personaje se encuentra luchando contra sí misma y paradójicamente ese tipo cabreado será quien la salve y la ponga en el camino de la felicidad”.

 

Robin Williams y Mila Kunis

Mila Kunis y Robin Williams

 

Peter Dinklage es el hermano de Henry. “Al principio Aaron, mi personaje, despotrica de Henry y se le enfrenta como cada día, pero una vez que conoce su estado de salud se da cuenta de cuánto teme perderlo y aúna esfuerzos con la doctora para dar con él antes de que sea demasiado tarde. Todos hacemos lo mismo, contamos con los otros como si fueran eternos y no caemos en que podemos perderlos en cualquier momento, no los cuidamos como nos gustaría. Darse cuenta de eso hace que mi personaje se plantee qué cosas ha de cambiar en su vida”. 

Melissa Leo es la esposa de Henry. Cuando este llega dispuesto a enmendar entuertos se enfrentan de nuevo y acaban otra vez discutiendo: “Te das cuenta de que les queda amor cuando discuten con tanta agresividad. Cuando dos que se aman discuten, van al corazón, y se hacen daño. Hasta que ella descubre la enfermedad de Henry”.

Henry tiene un hijo que no quiere seguir sus pasos de abogado, sino bailar. Es profesor de danza. Y Henry nuevamente se lanza en pos de él. Y nuevamente discuten. Etcétera.
Como se ve, la película está llena de situaciones triviales que dan un giro inesperado y en las que cualquiera puede reconocerse.

 

Robin Williams y Peter

Robin Williams y Peter Dinklage

 

Brooklyn
No en vano forma parte del título. Brooklyn es un personaje más de la película. “Se sugirió rodar en Toronto”, dice Robinson (director). “Me encanta Toronto, pero Brooklyn es singular. La arquitectura, el empedrado de las calles, los edificios nuevos, la vida urbana, los tipos humanos, los rastafari, los jóvenes, los viejos, es como un gigantesco bazar”. La película, en realidad, es sobre la vida en Brooklyn y su gente, presentes siempre en el rodaje. Los actores se mostraron encantados con Brooklyn. “Me sentía un extraño al principio, acostumbrado a Manhattan, pero es todo tan variopinto y tan alocado que enseguida me mimetizé con el barrio”, dice Williams.

La película
No la hemos visto. Trabajamos con material gráfico y con notas en inglés de la producción y del estreno en Estados Unidos. No nos cabe duda de que habrá a quien le guste y a quien resulte indiferente. Ni siquiera creemos que “El hombre más enfadado de Brooklyn” sea una buena película, aunque solo sea por haber sido estrenada en Estados Unidos a mediados del año pasado sin que hasta ahora nos haya llegado no ya la propia película sino noticias de ella. A lo sumo será una película amable que retrata a cada uno de nosotros si tuviéramos el valor de saltarnos las convenciones y enfadarnos más a menudo con quien lo merece. La empatía con los personajes está asegurada. “La verdad es que la película la hemos rodado con un presupuesto restringido”, dice Bob Cooper. “Ninguno de los actores la ha hecho por dinero sino por la propia historia. Si no inviertes cien millones de dólares en el rodaje, puedes tomar más riesgos y la labor creativa de los actores y del director a menudo se ve reforzada”.

 

ROBIN WILLIAMS

Robin Williams y Mila Kunis

Mila Kunis y Robin Williams sobre el puente de Brooklyn

 

La película sí tiene, en cambio, el indudable atractivo de ver por última vez en acción a Robin Williams sabiendo ahora lo que probablemente él ya sabía sobre su destino voluntario. Quienes le conocieron afirman que era un hombre bueno. En la sensibilidad popular ha quedado impresa la bondad de sus personajes y la honestidad con la que se entregaba a cada papel que representaba. Un hombre bueno, casi ejemplar, amante de los niños inmerso en una vorágine de alcohol y drogas y depresión de la que resulta difícil imaginar cómo pudo escapar para conseguir las interpretaciones tan amables que construyó. ¿Era su trabajo de actor lo que le permitía revolverse contra sí mismo y luchar y evadirse de su vida real y de sus adicciones o infelicidad, o eran sus personajes su vida real y lo que le esperaba fuera solo un sueño o pesadilla? ¿Fue producto y víctima él también, como lo somos nosotros, de su educación y apego a las apariencias que encubren lo que de verdad somos?
Tampoco es tan importante su suicidio. Cuando sentados en silencio en nuestra butaca frente a la pantalla veamos la película y clavemos nuestras pupilas en su pupila azul, a lo mejor muchos pensamos que el Henry que desea precipitarse por el puente de Brooklyn era Robin, y que el enfado perenne de Henry no es otra cosa que la rabia contenida de Williams, y cuando persigamos los ojos del colérico Henry en una mirada aquí, en otra allá y le veamos en el set de rodaje gritando y gesticulando imaginamos que ya no es el abogado Henry sino el propio Williams rebelándose contra su tristeza. Y entonces a lo mejor pensamos que está bien, que después de todo él hizo lo que quiso y que solo adelantó voluntariamente el momento en el que también nosotros habremos de callar para siempre.

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