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María Schneider. Fotografía de Lourdes Delgado.

 

María Schneider, compositora, arreglista y directora de Big Bands, compone su obra ante los ojos del público. En lugar de pagar por la obra terminada, tú le envías tu dinero y ella compone. Te envía fotografías de la grabación, videos de los ensayos, extractos de audio, las partituras, y juntos vais erigiendo su obra. En 2005 se le otorgó el primer Grammy al mejor álbum del año sin tener casa discográfica ni un solo disco en el mercado. A día de hoy, continúa sin necesitar casa discográfica ni distribuidora, y aún no tiene un solo disco en las tiendas. Ha sido nominada al Grammy nueve veces más.

 
María Schneider nació hace cincuenta y tres años en Windom, Minnesota. Llegó a Nueva York en 1985 después de terminar sus estudios en la Universidad de Minnesota, Miami y la Eastman school of music. Enseguida comenzó a estudiar composición. Al mismo tiempo, comenzó a colaborar con el músico Gil Evans en la música de la película “El color del dinero”. Colaboró también en la escritura y la composición de la música para el tour que el propio Gil Evans y Sting llevaron a cabo en 1987. En 1993 fundó su propia orquesta de Jazz, The Maria Scheneider Jazz Band, con diecisiete músicos, y desde entonces se ha convertido en la compositora de jazz más valorada del mundo.

Reconocimiento mundial
Su obra “Concert in the garden”, disponible únicamente en su website, ganó el año 2005 un Grammy, el primero otorgado a una obra con distribución únicamente por Internet. Recibió también el premio al mejor álbum de jazz del año, otorgado por la asociación de periodistas de jazz. La asociación de críticos musicales le concedió los premios de mejor compositora del año, mejor arreglista del año y a su banda, mejor big band de jazz del año. Desde entonces ha grabado cinco cedés más, disponibles en su website y únicamente si han sido comprados previamente durante el proceso de composición. Ha sido invitada a dirigir su banda en los mayores festivales del mundo, en las universidades y en las mejores escuelas de música. Da decenas de conferencias al año y clases magistrales de composición.

Cómo vive María
María, como se ve en las fotografías, es delgada y parece poquita cosa. Físicamente es una mujer pálida y dulce, de apariencia frágil, como Sinead O´Connor o Suzanne Vega, pero su fuerza, como la de ellas, es arrolladora. Cuando te registras en su website, una vez que pasas sucesivos filtros, te contesta personalmente. Tras un breve intercambio de correos, comienza a enviarte fotografías, videos y partituras del trabajo que tiene entre manos en ese momento.
Es divertidísima. Sus sesiones de grabación y ensayos son una fiesta continua. Pero cuando se pone al trabajo conduce la orquesta y a cada uno de sus músicos con mano de hierro. Trata a cada uno de ellos de manera diferente, y personalmente le explica las características del segmento de partitura que le atañe.
Dice que vive por oleadas. Cuando da conciertos o exhibiciones, las acompaña de conferencias y demostraciones de composición musical, junto a sus músicos. Las universidades se la rifan. Cada vez que termina una obra y puede colgarla en su website o enviarla a sus patrocinadores -que somos nosotros-, se emociona.
Entonces cabalga una nueva ola. Se relaja. Viaja. Lee y estudia. Cuando nota crecer en su interior el pálpito de una nueva composición, se tumba en el suelo de su habitación y realiza ejercicios gimnásticos. Ejercicios de cuello, de piernas, de cadera. Lo hemos visto. Todo su cuerpo se armoniza, listo para el trabajo creativo que le aguarda. Se acerca al piano y prueba sus dedos. Acaricia sus partituras en blanco. Cuando finalmente está segura, anuncia al mundo su nuevo projecto y de inmediato recibe más apoyo económico del que puede manejar. Durante los siguientes meses alguien la sigue con una cámara fotográfica, con una cámara de video. Comienza a enviarte material a ti, que le has enviado tu dinero, para que veas cómo se escribe una obra, cómo se ensaya, cómo se maneja una orquesta, cómo se graba. Un nuevo Grammy puede estar en camino.

 

ARTISTSHARE

 

Artistshare es el nuevo concepto de producción musical. No es otra cosa que crowdfunding aplicado a la música. Diversos artistas, entre los que se encuentra María, se ponen a disposición de su público. Quienes les siguen les envían pequeñas cantidades de dinero para que puedan componer y grabar sus obras. A cambio, los artistas les hacen cómplices del proceso de creación. Les muestran cómo se compone, cómo se graba, cómo se sufre. Les envían las partituras, fotografías y videos que muestran cómo marcha la obra. Desde el año 1993, cada año uno de los artistas que componen Artistshare ha ganado un Grammy.

 

 

María Schneider

María Schneider – Fotografía de Jimmy y Dena Katz.

 

Su música
Celestial y terrena, pétalo de rosa y espiga, la música de María Schneider es versátil y fluida. Hay siempre una intención detrás de cada grupo de piezas. “Concert in the garden”, “Evanescence”, “Days of Wine and Roses”, sugieren en sus títulos lo que muestra la música. Hay que imaginarla conduciendo trompas, trompetas, trombones, saxos, flautas, pianos, percusión, acordeones, bajos y guitarras, levantando sus composiciones, largas suites donde predominan el jazz y el tono clásico puntuadas por sonidos flamencos y de bosanova con una gran profundidad musical y ritmos y armonías riquísimas.
Como escritora de música mezcla un alma romántica con una mente inquisitiva. Sus composiciones son inventivas y originales, y sus arreglos cautivadores. Maneja y engarza como pocos la energía de sus músicos. Esto es lo que hace sus composiciones tan desnudas y bellas.

Poemas musicales
María compone a menudo música para poemas escritos por otros. Los traduce a música, les extrae la misma música que ellos le prestan. La reciente grabación de los poemas de Ted Kooser, “Winter Morning Walks”, ha ganado tres Grammys, uno para ella por la mejor composición musical clásica contemporánea. Su segundo Grammy.

“Es curioso cómo estos poemas tan salvajes me hacen sentir en casa, conectándome con mis raíces sureñas de Minnesota. Poco hay que explicar sobre la música salvo oírla, pero recuerdo lo difícil que fue seleccionar los poemas de Ted. Estaban originalmente clasificados y titulados por fechas. Por ejemplo, Perfectly Still This Solstice Morning se titulaba Diciembre 21, Claro y Cinco Grados. Cambié los títulos, ya que las fechas no quedaron en orden cronológico una vez que las consideraciones musicales para ordenar las canciones entraron en juego. Pero sí me pareció natural abrir con el poema que escribió en el solsticio de invierno y cerrar con el que escribió en el equinocio”.

 

María Schneider al piano

María componiendo al piano. En casa.

 

La migración de las aves. Sky Blue.
Son las sensaciones de María las que hacen que brote y componga su música. Su disco “Sky Blue” intenta reflejar la emoción que les produce a las aves la aventura de la migración en largas distancias. Ella misma nos explica la génesis de su obra.

“A pesar de residir en Nueva York durante veinte años, mi alma y mi corazón todavía viven en un pequeño pueblo de Minnesota donde crecí. Una pradera abierta y una granja pueden parecer aburridas a simple vista, pero contienen más drama de lo que podrías imaginar, en forma de clima. Una vista dramática de montañas puede ser apropiada para las artes visuales, porque muestran su belleza en su forma. Pero un paisaje que presenta su drama y su intensidad en el paso del tiempo es como la música, es la forma de belleza en que se revelan las historias. En la pradera, todo lo regulan las estaciones. En mi estación favorita, ese paisaje aislado se vuelve exótico cuando pasan por él unos nómadas que se quedan durante meses si encuentran casa y comida suficiente. Esta estación es la primavera, y estos nómadas que llegan ataviados con las más variadas y espectaculares vestimentas, son los pájaros.
Un amigo de la infancia, que todavía vive en las praderas, me llamó la atención el verano pasado sobre un libro de Aldo Leopold, “Volviendo de Argentina”. La manera en que Aldo describe las tribulaciones del chorlo, un pájaro que yo siempre había visto de niña, tocó mi corazón:

“Cuando Mayo alcanza los pastos de Wisconsin, es tiempo de escuchar la prueba final de la primavera. Siéntate bajo un árbol y otea el cielo. Olvida el susurro del viento en los árboles y entonces podrás oírlo, la canción del vuelo del chorlo, que acaba de llegar de la Argentina.
Si tu vista es aguda, podrás verlos en el cielo, circulando entre las nubes mullidas. Si es débil, no te molestes en mirar. Observa las vallas de las granjas. Un chispazo de plata te dirá dónde se ha posado el chorlo y dónde ha doblado sus alas. Quienquiera que inventó la palabra “gracia” debe haber visto al chorlo doblar sus alas.
Ahí se posa, y todo su cuerpo te dice que tu próximo movimiento es desaparecer. Los registros de propiedad pueden alegar que la pradera es tuya, pero al chorlo le traen sin cuidado esas formalidades. Acaba de volar 4.000 millas para ejercitar el derecho que recibió de los indios, y hasta que los chorlos jóvenes puedan volar, esas praderas son suyas y nadie puede usurpárselas sin que proteste.
En algún lugar cercano, la hembra está empollando sus huevos, moteados y puntiagudos, de los que brotarán sus pollos. Desde el momento en que están secos, correrán por la pradera capaces de evadir tus torpes esfuerzos por alcanzarlos. A los treinta días ya estarán crecidos. Ningún otro pájaro crece tan rápido. En Agosto se habrán graduado en la escuela de vuelo, y en las cálidas noches de Agosto podrás oír el batir de sus alas según levantan el vuelo hacia la pampa argentina para probarte de nuevo la unidad antiquísima de América. La solidaridad del hemisferio puede que sea algo nuevo para los hombres de estado, pero no para los navíos emplumados del cielo”.

María estuvo estudiando la biología de los pájaros migradores durante meses antes de decidirse a escribir la música. “Concert in the garden”, o este “Sky Blue” son perfectos para descubrir su arte. No en vano, la música de María te da alas.

 

LA MIGRACIÓN O EL SEXO

 

Uno de los músicos que participaba en la grabación de “Sky Blue” no acababa de comprender la intensidad de las notas que María había escrito. María llegó al día siguiente al estudio con unas fotografías de animales copulando y se las colocó en el atril. Le pidió que las mirara durante un buen rato. Las fue pasando una a una, poco a poco. Rodeó al músico con las fotografías desparramadas junto a su silla. Quería que comprendiera el surgimiento del deseo, la urgencia y el ímpetu de la migración, la necesidad repentina de migrar que se le despierta a las aves, la intensidad de la nota que había de soplar en el oboe. La pieza grabada salió perfecta.

 

Abejarucos-copulando

Abejarucos copulando (Gonzalo Santamaría).

 

 

EXPERIENCIA DIRECTA

 

Según escribimos este artículo, en el arranque de la primavera, unos ruidos sordos al otro lado de la ventana nos han sacado a la terraza. El hecho más inesperado está teniendo lugar. Una pareja de pájaros, siguiéndose el uno al otro a velocidad endiablada, están golpeándose contra las paredes de las casas. Caen al suelo, pero no por eso cesa su ímpetu. Baten las alas, se montan el uno al otro, arrancan el vuelo persiguiéndose, hasta que otro porrazo los tira al suelo de nuevo. ¿Por qué no se matan? Se les ve excitados, a punto de iniciar la cópula. Hace un minuto han caído en una terraza, aleteando juntos como un ovillo de plumas. El macho intentaba pisar a la hembra cuando otro macho recién llegado, con el pecho inflado, se la quitó. Tal vez el músico que tocaba el oboe para María debiera haber visto esta escena, o María misma, y así hubiera podido explicar de primera mano cómo cabalga la naturaleza a todas las criaturas, cómo funciona en las aves esa necesidad sobre todas las demás, incluida la de saciar el hambre, de levantar el vuelo cuando les llega la hora.

 

 

 

MARÍA SCHNEIDER COLOURS JAZZ ORCHESTRA

 

 

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