ANTONIO ORTEGA

Las metáforas del agua

El agua es algo vivo y que nos vivifica. El agua es algo que fluye siempre por el camino más corto. El agua siente al igual que nosotros, parece que tiene estados de ánimo; se congela cuando siente que todo a su alrededor se detiene o ralentiza porque el frío la atenaza y sin embargo, paradójicamente gana volumen. En cambio el calor la libera y en tal manera, que provoca su evaporación para alzarse diáfana a las alturas antes de precipitarse, torrencialmente a veces, sobre todo cuanto tiene debajo.

Antonio Ortega es un pintor ligado de forma íntima al agua y sus propiedades.
Antonio “El pintor” está imbricado con las formas de su infancia entre las suaves lomas de la campiña cordobesa y las estribaciones montañosas de las sierras que se extienden hacia Granada. De su paisaje y paisanaje queda esa mirada a lo alto buscando el agua cuando hace falta y que en sus acuarelas mueve, esparce, difunde, encharca, embarra, seca, precipita o ralentiza siempre buscando el efecto tamizado a través de su mirada crítica y acertada, en búsqueda constante de un resultado pensado tras la apreciación de la realidad.

Sus obras son fragmentos vistos y vividos, sin embargo su ejecución sobre el papel es una alquimia entre agua y pigmento que se materializan en acuarelas soñadas y a veces, minimalistas. Son creaciones que nos llevan a una realidad tamizada y reelaborada por Antonio como si de un juego se tratara. El modelo real se atomiza en un acelerado y complejo proceso que vuelve a materializarse sobre el papel, al igual que una metáfora, de forma figurada y con ciertas semejanzas o reminiscencias pero muy lejos del modelo. Sus obras son metáforas del agua que Antonio en su búsqueda a través de las técnicas, las texturas, la composición y el dibujo busca comunicarse con el alma del paisaje.
Sinceramente creo que lo logra.

Antonio Luis Cosano

Director sección acuarela

QUÉ COMPLICAÍCO ESCRIBIR SOBRE MÍ

Antonio Ortega

Nací en Nueva Carteya, entre la Campiña y la Subbética Cordobesa, en 1967.

Mis primeros años los pasé en mi pueblo formándome de manera innata y devorando los conocimientos de los grandes maestros en los libros de biblioteca de mi localidad, desde el parvulario ya me apodaban “el pintor” y mis mejores juguetes eran siempre cualquier material con el que poder esbozar todo lo que salía de mis manos, mi mente y mi corazón.

Con 23 años di el salto a la capital y me matriculé en la Escuela de Artes y Oficios MATEO INURRIA de Córdoba. Donde durante 5 años di rienda suelta a todas mis inquietudes artísticas, titulándome en la Especialidad de dibujo Publicitario. Desde ese momento he trabajado como diseñador gráfico en publicidad compaginándolo siempre con mi gran pasión artística.

En cuanto a temas, técnicas, materiales, etc., siempre he sido muy versátil, primando sobre todo la transmisión del lenguaje artístico ante el purismo de las técnicas y las limitaciones de los materiales, (con cualquier cosa se puede trabajar, por ejemplo, “un carbón que encuentras en el suelo” sobre infinidad de soportes, utilizando cualquier tipo de papeles, cartones, maderas, telas, etc.) con el que conseguir, eso que pide salir de tu interior, a veces a gritos y otras de forma más fluida. Pero lo que más me apasiona es la batalla-discurso ante un soporte en blanco, y como de la nada, va surgiendo un microcosmos en pleno diálogo entre la mancha y la psique.

He utilizado muchas técnicas a lo largo de este camino, trabajando con la que mejor se adapta al resultado que estoy buscando, siendo la acuarela con la que actualmente consigo desarrollar un trabajo más fluido y equilibrado, que me anima a trabajar todos los días buscando sensaciones, sacando todo mi mundo, nutriéndome de mis vivencias, experimentando sin miedos hasta el exceso.

Me gusta jugar y el diálogo con la mancha, esa alquimia entre agua y pigmento, que hace que surja la magia y esa magia es lo que más me interesa para después reconducirla hacia mi lenguaje plástico.

MI PALETA

Antonio Ortega

GAMBOGE

OCRE AMARILLO

ROJO CADMIO

ROSA QUINACRIDONA

SIENA TOSTADA

SOMBRA TOSTADA

AZUL COBALTO

AZUL ULTRAMAR

INDIGO

VERDE DORADO

GRIS PAYNE

El alma fragmentada

Buscamos y buscamos y buscamos… tan atareados, tan sumergidos en el buscar, que tenemos cerrados los ojos al discurso del encuentro. Antes que la obra, está la percepción de los sentidos, y antes que ella, la percepción interior, la necesidad de ser, la necesidad de que cada paisaje se conforme en nosotros tan invisiblemente como respira un pez en el abismo transparente de sus aguas… buscamos y buscamos y buscamos el cuadro y, en el afán, cerramos los ojos al verdadero paisaje de la obra, al paisaje interior que nos habita.
Las formas, el color, la luz, la técnica elegida, son mano, vehículos para el Encuentro: lo esencial es voz sagrada, verdad del arte que es en nosotros, y como verdad, necesita ser revelada, no solo representada. Es tanto necesidad del arte, como necesidad del pez y del pintor: respirar y ser.

Antonio Ortega tiene dos almas. La una es como las almas todas: alma de tomar y usar. Un alma cotidiana para sentir, es decir, para amar y sufrir; la otra es la que le sale por los ojos cuando quiere y no. A fragmentos.

Me explico: es ésta un alma ingobernable. No es de lunes a viernes, acaso sábados a la mañana y domingos por la tarde como es la otra. Ésta es cuando ella quiere y se le ruega y se le conquista; a veces se le convoca y no aparece, no es considerada.

El alma fragmentada de los ojos de Antonio Ortega vive para el arte, y en el arte, y trata casi siempre de pintura con la misma irreverencia que le caracteriza: tiene la osadía que le avala su poder creativo. Aunque no por ello, el alma de los ojos de Antonio es alma loca. No nos confundamos: su frescura no es improvisación. El alma de los ojos de la pintura de Antonio es alma sabia, abonada (contradictoriamente a su rebeldía, a su inconformismo) al trabajo de búsqueda, y preparada siempre para sorprenderse ágil cuando concurre el misterio.

Es vieja sabedora: dominadora de técnicas (las texturas son un ejercicio de dinamismo sobre las capas y veladuras que conforman el andamiaje y el discurso de los conceptos); manejadora de instrumentos y realidades (el formato expreso del cuadrado como ventana para mostrar el equilibrio de una naturaleza compuesta de seres y cosas -pequeños seres, pequeñas cosas- mimetizados en el discurrir concreto de lo cotidiano).

Conocedora de los vastos conocimientos (la parte por el todo, el fragmento como esencia, contenedor de lo unitario), los olvida integrándolos en cada obra para aprender de sí misma y reinventarse, y reinventar la mirada, que en los ojos-lienzo, que en los lienzos-alma de Antonio Ortega, nos habla de pintura intemporal: tan provocadora, tan moderna.

Manuel Bocanegra

DEMOSTRACIÓN DEL PROCESO

Pulsa sobre una imagen para verlas en una mesa de luz.

Proceso de pintura de una de las acuarelas de Antonio Ortega, en una demostración pública.

Acuarelas.

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Antonio Luis Cosano

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