SEMANA DEL ARTE EN MADRID

La fiesta de los caramelos

Arco 2016

No elige uno por qué se le recuerda. Pasa uno la vida escribiendo, pintando, componiendo música con el afán de perdurar, y a la hora de la muerte, el amigo olvidado en una ciudad excéntrica solo recuerda de uno los comentarios que hizo sobre una película, o la sombra que sus gafas arrojaron una vez bajo la lámpara. Solo a los genios se les recuerda por sus obras.

Nos preguntamos cuántas de las piezas que hemos visto en las recientes ferias de arte en Madrid perdurarán.
Fijamos nuestros ojos en lo que tenemos delante, sí, pero la memoria tiene una mirada que surge de un lugar fuera de las cuencas. Es hacia esa fuente hacia donde mira el arte, y nuestro instinto lo sabe. Cuando la pieza de arte mira para otro lado, se le olvida.

Durante la semana del arte en Madrid algunos componentes de nuestra redacción transitamos la mayoría de las ferias. Lo que sigue son opiniones personales sobre un fenómeno que en algunos momentos llegó a desbordarnos por la profusión de obras, estilos, galeristas y artistas frente a los que nos plantamos.

Arte contemporáneo

Cuántos textos se han escrito sobre el arte contemporáneo y sin embargo no contamos más que con impresiones; el arte de nuestro tiempo está tan vivo como nosotros y se nos escapa como un pez de entre las manos. Nos resulta difícilmente asible.

No tiene función alguna el arte, contemporáneo o clásico, es como la cumbre del Everest: la escalamos porque está allí. En ese camino sin sentido que llevamos recorriendo desde que vivíamos en cuevas, el artista o los espectadores de sus obras intentamos expresar o captar lo inexpresable, la tensión entre el hombre y el mundo; lo hacemos con la escultura o con la pintura, la reina de las artes, haciendo visible lo invisible, o con la literatura o la dramaturgia, construyendo la verdad con mentiras.

Just Mad 2016

Just Mad 2016

¿Cuántas de las obras que hemos visto hace unas semanas en las ferias generan esa tensión o entroncan con nuestra naturaleza íntima? Una de las características de las obras figurativas contemporáneas tal vez sea que solo a la luz de los fenómenos sociales de nuestra época pueden ser contempladas con sentido: Marisol cantando a los refugiados sirios o una escultura mirando al paseante. Salvo algunas abstracciones o perplejidades, el arte de hoy atiende a la faceta social del hombre. Lo que en poesía es “poesía social”, en arte contemporáneo parece serlo todo.

Arco 2016

Arco 2016

Atrás quedaron ya los años del espectáculo, y sin embargo el arte contemporáneo parece que continúa contaminado por el periodismo, por ese chispazo de ingenio que construye un titular visual o por la búsqueda del impacto, que en un segundo es viejo. Muchas de las obras que pudimos ver unos quince años atrás cuando el arte contemporáneo y su mercado asaltaban los hogares, no tenían otro valor que la sorpresa, el arrojo y su impronta en los medios.

Arco 2016

Arco 2016

No cabe duda de que si tuviéramos la certeza de haber encontrado las heces perdidas de Leonardo, o de Napoleón o de Cervantes, ahora estaríamos custodiándolas en un laboratorio mientras el mundo se retorcía de la risa ante la noticia. Sin embargo, hace muy pocos años bastaba que un artista etiquetara las suyas como “Mierda de artista”, las metiera en una lata y expusiera la pieza, para que la obra fuera arte y alcanzara precios en el mercado; hay obras cuyo mayor valor artístico está en su título, aunque eso es ciertamente antiguo (“El origen del mundo”, de Courbet).

Arco 2016

Arco 2016

El tiempo se lo come todo. El arte contemporáneo, anclado en la estética que propone para cada época, se devora a sí mismo; lo que antes era bueno o escalofriante, hoy es antiguo y deja de ser contemporáneo. Que una cruz asaetee a un monigote, como en la fotografía, no aporta hoy al arte ni a la reflexión, salvo al ojo que no conoce la historia. El Bosco, El Dante y tantos otros plasmaron en sus obras ideas parecidas de manera más rotunda e imperecedera.

Royal Academy. Londres, 2000

La hora nona

Sin ir más lejos, la obra en la que el meteorito golpeaba a Juan Pablo II y lo tiraba al suelo -un aviso de las verdades de la ciencia frente a la fe-, tuvo en su momento un verdadero impacto y tal vez generara reflexión en algunos. La filosofía lleva siglos con el asunto, por lo que intelectualmente fue un planteamiento débil que revelaba el desconocimiento del artista de las cuestiones que trajinan la propia filosofía, la literatura y las conversaciones de café. Su verdadera aportación fue la plasmación gráfica de la idea y su difusión. Repetirla de nuevo en la pieza de arriba este año es viejo y falto de recursos. Lo que fue arte contemporáneo hace años no es hoy sino exhibición ingenua del propio desconocimiento.

Arco 2016

Arco 2016

El arte vivo no es el arte de los vivos sino la exhibición de su mirada. Que un pintor plante su caballete frente al puente de Triana en Sevilla y lo dibuje al natural, por mucho que el artista esté vivo, no es arte contemporáneo. Para que lo sea, su obra ha de plasmar una idea o una visión del mundo propia de su tiempo, en una forma novedosa. Pintar un puente al natural es placentero desde hace siglos, pero no define nuestra época. Por lo mismo, el arte contemporáneo se centra en la mirada y no en lo biológicamente vivo. De ahí que obras que fueron realizadas hace siglos continúen siendo contemporáneas. El trazo de lo efímero en el arte de nuestra época es tan brusco y seco que difícilmente puede el artista escapar y hablar al futuro o retroalimentar el pasado.

LA MIRADA CONTEMPORÁNEA

San Fermín. Pamplona, 2015

Just Mad 2016

La fotografía de la izquierda fue tomada durante las pasadas fiestas de San Fermín en Pamplona. La pintura de la derecha fue expuesta en Just Madrid hace dos semanas. Ambas son producto de una misma mirada. La fotografía de la chica arrebatada por el exceso y en manos de desconocidos es un claro ejemplo de fotoperiodismo, el arte de cazar imágenes. La imagen ha sido capturada con oportunidad y un buen encuadre, genera interés, define lo que sucede y usa magistralmente el movimiento y el color. Podríamos considerarla como arte fotográfico periodístico, a expensas de un hecho lamentable.

El cuadro de la derecha, que vimos en Art Madrid, es una muestra pictórica de una escena habitual en la fotografía domestica o personal, es decir, una imagen común que define nuestra época. En este caso la imagen no ha sido capturada sino elegida. Aplicada la lentitud de la pintura, el momento reviste mayor trascendencia y es valioso, pero su tema no es impactante, ni su técnica novedosa. Y sin embargo nuestra época se reconoce en él. Esta pintura es contemporánea, como la mirada de su autor, pero no podríamos considerarla una pieza de arte contemporáneo pues no se siente que lo dicho no podría decirse de otra forma; la técnica fotográfica la iguala o incluso la supera, y el cuadro probablemente desaparecerá. El arte contemporáneo es el arte más difícil de todos, porque juegan en su contra todos sus precedentes de la historia del arte.

El hecho de que ambas expongan un hecho descarnado o impactante, especialmente la fotografía, es irrelevante y en absoluto contemporáneo. Como muestra, de tantas en la historia del arte, reproducimos la obra “Friné ante el Areópago“, de Jean-Leon Gérôme, pintada en 1861. En ella se representa la exposición involuntaria de Friné ante el conjunto de jueces que la juzgaban, y cuyo defensor, incapaz de conseguir su perdón mediante la oratoria, la desnudó y expuso su belleza para que comprendieran cómo ella estaba exenta de culpa ante la pasión que despertaba en los hombres. Es impactante e irritante, cualidades atribuibles al arte actual, pero fue pintada en el siglo XIX. Constituye un ejemplo de arte clásico a expensas también de otro hecho lamentable.

Friné ante el Areópago. Jean-León Gèrôme, 1861. Kunsthalle Hamburg.

Frené ante el Areópago

ARTE CONTEMPORÁNEO DECORATIVO

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No cabe duda de que muchas de las piezas que se exhiben en las ferias no tienen otra función que resaltar su aspecto decorativo. Son piezas ejecutadas con un oficio admirable y gran perfección, usando la movilidad de las texturas y de los colores, compaginando los complementarios de forma académica, lo que asegura su contemplación continuada y placentera en un salón. Esto convierte las ferias de arte en lo que son: un mercado. A algunas, a la sombra del mercado principal, en mercadillos callejeros. El arte está hoy fuera de los museos y en manos de todos, en las del autor de esta crónica, sin ir más lejos, a quien le place pintar pequeñas acuarelas y asistir en vivo al misterio de cómo la voluntad de una gota de agua es más fuerte que la propia. Pero eso que uno hace no es arte sino tocar con los dedos la piel del mamut.

Algunas ferias

Existe una enorme diferencia entre la feria madre y las que han surgido a su sombra. El presupuesto no solo se nota en la organización de los espacios y en los eventos sino también en las obras. La vastedad de la oferta visual en Arco, la calidad de las obras expuestas, especialmente la de los materiales empleados y la de los acabados, y la exhibición de compradores, galeristas y público se encuentra a años luz de las demás. Sin embargo, entre todas configuran una semana activísima y emocionante llena de las ilusiones y frustraciones personales de los artistas más nuevos y de sus galeristas.

En general, poca aceptación tuvieron las obras sujetas a una línea de tiempo. El arte visual es inmediato, se aprehende al primer vistazo. Tal vez sea esta una de las razones de la vuelta de la pintura. Las salas donde se exhibían obras que requieren del transcurso del tiempo para su contemplación, como la performance o el video, se encontraban vacías.

ARCO

Arco 2016

Arco 2016.

La oferta artística en ARCO es incuestionable, pero su tamaño y la profusión de obras expuestas a menudo exaspera y embota la sensibilidad, pareciendo que anda uno siempre falto de tiempo y sin encontrar la paz que emana del arte. La feria se disfruta mejor el segundo año, cuando uno se prepara y decide qué quiere ver, es decir, qué es lo que va a rechazar. Entonces sí puede uno deleitarse con obras extraordinariamente ejecutadas. A resaltar este año las galerías alemanas, de Berlín, con unos expositores minimalistas y elegantes, casi monocromos, que exhibían obras sencillas y delicadas sin que por ello dejaran de entroncar con la sensibilidad sorprendente y sorpresiva de nuestro tiempo.

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ART MADRID

Art Madrid 2016

Art Madrid 2016.

La hermana menor de ARCO, nacida a su sombra también con apoyo institucional, se desarrolló bajo los techos de cristal del Palacio de Cibeles. El espacio quedaba algo abigarrado y resultó escaso para tanta oferta expositiva. Muchas piezas merecían la pena, y el trato al visitante por parte de artistas y galeristas fue excelente, así como la variedad de técnicas y obras exhibidas. Una delicia pasear entre los expositores saltando de sorpresa en sorpresa. Al celebrarse en un maravilloso espacio que, a nuestro juicio, necesita redefinición para evitar que la feria pueda convertirse en un mercadillo, el cielo quedaba integrado en la visita.

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JUST MAD

Just Mad 2016

Just Mad 2016.

El espacio es algo que tiene solucionado JUST MAD, que discurría en el edificio cedido por el Colegio de Arquitectos. En varias plantas, la organización de los expositores para las galerías fue racional y plácida para el visitante. Galerías exhibiendo arte emergente de Méjico y Estados Unidos, junto a otras venidas de distintos puntos del país, además de las habituales de Madrid, dieron un gran atractivo a la feria. Se mostraba arte emergente serio, con intención y calidad media. Muy recomendable.

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ROOM ART

Room Art 2016

Room Art Fair 2016.

La feria en la que los artistas y comisarios duermen en la misma habitación de hotel en la que luego exponen sus obras y por las que transitan los visitantes, fue la feria más joven. Estos artistas, estudiantes algunos de ellos, sienten la ineludible necesidad de expresarse, no cabe duda, pero salvo que trabajen para sí mismos, en cuyo caso no asistirían a ferias, han de ser conscientes de que sus obras han de interesar también a otros. El problema del arte emergente joven es lo limitado de la experiencia vital del artista. Como la novela, el arte contemporáneo, donde todo está ya imaginado, es un arte de madurez, donde borbotea la vida imaginada y la vivida, máxime cuando hoy cada obra lleva implícito un discurso. La generación nativa digital que vive en un entorno saturado de imágenes muestra clichés visuales repetidos hasta la saciedad, y esto se notaba demasiado en la feria. No obstante, hubo gratas sorpresas.

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CASA LEIBNIZ

Casa Leibniz 2016

Casa Leibniz 2016.

Los espacios más conseguidos fueron CASA LEIBNIZ y DRAWING ROOM. El primero de ellos porque la experiencia artística la constituía la visita misma, era un adentrarse en un espacio fuera del tiempo. Los directores de la feria, Jacobo Fitz-James Stuart y Asela Pérez, sostienen que el arte no debe de ser emergente sino sumergente, bucear en las sensaciones que la obra de arte genera, y el espectador situarse en el tiempo que marca cada obra, fuera de la ciudad y del reloj. Baste señalar como ejemplos la obra formada por unos elementos que asemejan un andamio pero que congrega en la habitación una sensibilidad extraña, o el sencillo foco iluminando distintos volúmenes, algo habitual en las clases de dibujo para el estudio de las sombras, y que sin embargo congregaría a personajes tan dispares como Herman Hesse, Samuel Beckett o a una estudiante de dibujo, y los tres quedarían ensimismados como frente al fuego. Entrelazados con las obras aparecían en las paredes textos de algunos de los mejores escritores españoles vivos, en conversación con las obras expuestas.

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DRAWING ROOM

Drawing Room 2016

Drawing Room 2016.

DRAWING ROOM fue la feria del dibujo. Pequeña y muy concurrida, se exhibían obras en las que no cabía el engaño. Fue la feria de la habilidad y del oficio. En obras del tamaño de un hombre realizadas con un lápiz de grafito no hay discurso necesario: la obra se sostiene por sí sola. Para aquellos que entienden el arte como la habilidad de construir una pieza nueva de la nada, entendible por todos y que habla del mundo, el dibujo es su elemento. La seguridad del trazo, su definición o su delicadeza son siempre ciertas, y denotan una facilidad innata para la expresión visual. No en vano vimos bastante dibujo también en ARCO.

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Galeristas, artistas y público

En una feria de arte los galeristas, los artistas y el público en sus circunvoluciones son también obras en movimiento. Performance. Todos los personajes que la transitan definen la feria. Nosotros, atraídos irremediablemente por lo humano, estuvimos atentos, y aquí mostramos algunas de las fotografías que les tomamos. Detectamos esperas impacientes, muy activas en algunos casos, como la de la indomable Juana de Aizpuru, a quien hemos entrevistado y que en breve incorporaremos a nuestra serie sobre galerías, o la desolada de algunos galeristas en sus espacios, que los convertían en estatuas vivas junto a las que ellos mismos exponían. Entre el público sucedía lo mismo. Algunos caminaban solos, deteniéndose en aquello que llamaba su atención, sin prisa, en medio del fulgor de los demás paseantes. Nos pareció que eran esos quienes sabían mirar y detectar el corazón de las obras. Sucede en el arte como con los poetas, aquellos con menos brillo social y más circunspectos son a menudo los más grandes creadores.

Arco 2016

Entre las fotografías del público y de los galeristas asoman chispazos de soledad. Inmersos en el maremágnum la introspección es fácil, como en la calle más concurrida. Algunos galeristas parecían desolados por la falta de visitas, pero a lo mejor era lo contrario y tan solo esperaban con ansiedad que acabara la jornada para correr a casa e intentar hacer con sus pinturas lo que hacía el artista.

Arco 2016

Room Art Fair 2016

Nos topamos también con artistas dicharacheros que te recibían en su habitación como a un invitado notorio, deseosos de hablar con la prensa y ser fotografiados, también con artistas que se definían más con su vestimenta, como en la fotografía, que con su obra, y con un público entregado y conocedor de los entresijos de “su” feria, sobre todo en ROOM ART, la feria joven, y en ARCO, donde también paseaba público perdido mirando con ojos atónitos entre bastidores.

Room Art 2016

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Epílogo

El arte contemporáneo es vanguardista, pero el mundo de quienes lo transitan y de sus compradores e intermediarios es conservador, en modos de vida, en costumbres; es como si el arte pacificara el sentido revolucionario que llevamos dentro, como el fútbol, y nos anestesiara, y tal vez por eso proporciona paz.

Una feria de arte es una orgía para los galeristas y para los sentidos. Las obras son caramelos para los ojos. Desde cada expositor, como en las cabalgatas de los Reyes Magos, los galeristas y los artistas arrojan sus golosinas visuales al público. Y como en toda orgía, el exceso ahoga el placer.

Room Art Fair 2016.

Room Art 2016

Da la sensación de que la pintura ha vuelto. En todas sus vertientes, figurativa, abstracta, con texturas, en técnicas mixtas; se ha levantado de sus cenizas y vuelve a acaparar los titulares visuales en las ferias. Parece también que alguna rama del arte contemporáneo está volviendo la cara hacia la belleza, de nuevo. Continúan produciéndose obras conceptuales y planteamientos paradójicos que cuadran de buena manera con nuestro tiempo, pero la corriente principal del arte actual, los hijos de los innovadores que rompieron los cuadros y los tiraron al suelo argumentando que esa era la obra, parecen echar de menos aquello de lo que renegaron sus padres: la antigua, olvidada y esquiva belleza.

Como colofón, reproducimos aquí el video que nuestra colaboradora María Martí ha rodado y montado para nosotros:

Eduardo Fdez-Martos Machado
Director
donmiguel@latorredemontaigne.com

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Eduardo Fdez-Martos Machado

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