MUSEO CERRALBO

Un aristócrata en el siglo XIX

A finales del siglo XVIII la revolución francesa lanzó por los aires las cabezas de los reyes y la nobleza e inventó el ciudadano. Durante el siglo siguiente, los nuevos ciudadanos pusieron en juego teorías políticas, sociales, filosóficas y artísticas que convirtieron al siglo, cuya imaginería nos ha llegado pacata, oscura y encorsetada, en uno de los períodos más fructíferos y apasionantes de la historia de Europa. Nuestra época actual bebe de lo que se dirimió en el siglo XIX. Florecieron y colisionaron las artes, la literatura, la música, la pintura, la ingeniería, la política, las guerras y las libertades. Los flamantes ciudadanos expresaron en el inédito terreno público sus ideas y sentimientos y la historia dejó de ser de los reyes para ser la del pueblo.

El Marqués de Cerralbo

Uno de esos personajes que vivió su siglo entre Francia y España, educado, sensible y social, el Marqués de Cerralbo, carlista y diletante aficionado a las artes escribió y recopiló libros, pinturas, esculturas, armaduras, piezas de arqueología y brilló en los bailes y reuniones que convocaba en el palacete que construyó en Madrid. A su muerte, acaecida a principios del siglo XX, cedió al Estado su palacio y sus colecciones. Ese palacio abierto a todos es hoy el Museo Cerralbo, su legado.

Nacido en Madrid en 1845, Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII Marqués de Cerralbo, formó su gusto artístico en el seno de una familia con privilegio o, lo que es lo mismo, que miraba atrás. Por eso, a pesar de vivir un pequeño tramo del siglo XX, se rodeó de lo mejor del siglo XIX, su verdadero siglo sentimental.
Tras su matrimonio en 1871, recorrió con su familia España y Europa tomando notas en museos y galerías y adquiriendo objetos artísticos que incorporaba a su colección. Su sensibilidad artística e histórica la puso de manifiesto realizando estudios de investigación y descubrimientos arqueológicos que le proporcionaron reconocimiento científico internacional.
El verano de 1922 falleció en su palacio de Madrid, donando sus hallazgos arqueológicos y paleontológicos al Museo Arqueológico Nacional y al Museo Nacional de Ciencias, y creando el Museo Cerralbo constituido por su vivienda y las colecciones artísticas que reunió.

Entrevista directora

Detalles y planes para el Museo de la directora.

Ambientación

Reproducción del ambiente doméstico y del siglo.

Colecciones

Piezas artísticas y mobiliario. Conservación.

Nuestra visita

Nuestra visita

Nuestras impresiones y recorrido fotográfico.

LURDES VAQUERO ARGÜELLES

Directora del Museo Cerralbo

Viabilidad
Los museos no son rentables en España. Incluso el Prado y el Thyssen dependen, en alguna medida, de las partidas presupuestarias públicas. Pienso que no es del todo malo porque da independencia a la cultura. Hacerla depender de un patrocinador o de la demanda del público puede convertirla en ocio a demanda, que es lo que ha pasado en las televisiones privadas. La calidad merma.

El museo
Él marqués de Cerralbo vendió terrenos y bienes inmuebles que fue heredando para comprar sus colecciones. Vivió muchos años en París pero iba y venía, y antes de terminar la construcción de este palacio, en sus visitas a Madrid, vivía en una casa alquilada. Aquí aunó todo, su gran herencia es esta.

Actividades
A los museos les revitalizan las exposiciones temporales. Lo que más. Organizamos exposiciones sobre aspectos de nuestras colecciones, relojes, bodegones, costumbres de la época, y de manifestaciones artísticas contemporáneas, que atraen a otros públicos. De fotografía, trajes, collage, que imbricamos en nuestra colección permanente. También trabajamos con niños.

Museos pequeños
La tipología de casa museo, ya sea de un coleccionista, un pintor, un escritor tiene mucho auge. Esta vertiente de la museística tiene éxito de público porque ahonda en las raíces del pasado y forma parte de una historia más cotidiana. Nos informa de otras cosas, va más allá de la contemplación de grandes obras artísticas, a las que no todo el mundo llega.

Ambientación

La casa-palacio muestra las características y sensibilidad de la aristocracia del siglo XIX. Un aire masculino ligeramente autoritario emana de sus salones. Al visitante le asaltan en su paseo los personajes de los relatos de Gogol, aquellos en los que los jóvenes tenientes caminaban por las avenidas Nevski arrastrando el vuelo de sus capas, relatos en los que el espíritu militar y el sentimiento del honor se hacía presente y se imbricaba en la sociedad civil. A la española, con pinceladas francesas, esta sensibilidad está presente en toda la casa.

La casa museo

La disposición de la casa-museo combina la vida en la casa del marqués, la exhibición de sus colecciones de piezas de las más variadas artes y la recreación de su tiempo. Pasear por las estancias es transportarse literalmente a la vida doméstica y social de la aristocracia del siglo XIX. Descubrimos las habitaciones privadas donde dormitaba el marqués, atravesamos estancias de luz y sombra, gabinetes y vestidores con armerías de espadas, salitas para las damas, y casi nos alcanza la algarabía de los salones de baile donde triunfaban las lámparas de araña, los músicos en las balaustradas, los caballeros y las miradas, pues en el siglo XIX la vida sentimental transcurría a la altura de los ojos.

Por qué hemos elegido la ambientación
Yo he considerado que lo que podía aportar al panorama cultural madrileño es el conjunto, la ambientación decorativa, la casa, el edificio. Los museos de pintura suponen una gran competencia, aunque aquí tenemos también obras de grandes maestros. Como museo de coleccionista tenemos un claro rival que es el Museo Lázaro Galdiano. Lázaro tuvo más poder adquisitivo y por tanto pudo hacerse con más y mejores piezas. Ellos han hecho una apuesta por un montaje por colecciones, y nosotros hemos apostado por rememorar y cuidar la ambientación, donde todas las piezas tienen un sentido, apoyándose unas en otras.

Colecciones

El principal punto de interés del museo es la decoración y la ambientación. Las colecciones que están a la vista, algunas de ellas importantes, se encuentran distribuidas por la casa-museo respetando su configuración original en base a las fotografías existentes. Fueron inventariadas con posterioridad a la muerte del Marqués y su cesión al Estado, en 1924, y periódicamente se organizan exposiciones temporales monográficas destinadas a resaltar algún aspecto de las mismas.

Artísticas
Tenemos algunos hitos, como la Inmaculada de Zurbarán, el San Francisco en éxtasis del Greco y el retrato de Agostino Doria de Tintoretto, que resaltan en el conjunto pictórico de las escuelas europeas del XVII y XVIII, la colección de relojes, todos en estado de marcha, el conjunto de lámparas venecianas y las armas y armaduras europeas y orientales.

Mobiliario
Probablemente adquirido en las exposiciones universales, realizados con las nuevas técnicas industriales, y todo tipo de objetos artísticos y decorativos de los mas variados estilos. Fue una época de mucho eclecticismo artístico, muchos Luis XVI, muchos Neos. Son piezas todavía no suficientemente investigadas.

Conservación y restauración

El personal técnico de los museos estatales está formado por el cuerpo facultativo de conservadores de Museos. El Museo Cerralbo cuenta con un departamento de investigación y colecciones con dos conservadoras, una ayudante y una auxiliar, además de una restauradora. El departamento de difusión y comunicación está compuesto por una conservadora y una auxiliar.

La conservación y la restauración
Los conservadores no son restauradores.
El trabajo de los conservadores es la investigación, la catalogación, la comunicación y la didáctica. Y por otro lado, están los restauradores.
Contamos con una restauradora experta en pintura y conservación preventiva que coordina a las empresas externas especializadas en otras materias.

Nuestra visita

Sea perspicaz el visitante. En la casa-museo se concentran colecciones de pintura, esculturas, libros, armas y armaduras y mobiliario traído de dondequiera que el Marqués pusiera el pie, lo que da al museo un aspecto denso y abigarrado. Si bien su apariencia no está muy alejada de la disposición que la casa tenía cuando estaba en uso, indudablemente se encuentra más sobrecargada que cuando las pisadas de los amos y criados crepitaban por la casa. Da la impresión el museo de ser un compendio de tiempos históricos, mezclando armaduras con techos rococós y sillones decimonónicos, pero así era la colección del marqués.

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Eduardo Fdez-Martos Machado

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Soy Eduardo Fdez-Martos Machado, director de La Torre de Montaigne.

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